No había pasado todavía una semana y la familia ya me estaba preguntando muy convencida, ¿Estás mejor aquí, a que sí, a que sí, A QUE SÍ?!!!
Ni mejor, ni peor, simplemente diferente.
Hasta que llegó el día de matricularme en mi futuro instituto en el que iba a cursar mis dos años de bachillerato.
- Mira Marta, este será tu nuevo instituto, al que fue papá. Blas Infante.
- Blas... ¿qué?
Nada más entrar, veo que hay doble puerta en conserjería, donde tienes que decir, quién eres, a dónde vas, porqué... Ya entré asustada´; parecía que me llevaban a un correccional o algo parecido. Lo que realmente me impactó fue el que en secretaría tuviesen un cuadro del Rey; como comprenderéis eso en Cataluña ni en sueños lo había visto.
Rellené los cuatro papelajos correspondientes y salí por patas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario