lunes, 20 de febrero de 2012

Primeras amistades y estupidez humana.

Hice amigos más pronto de lo que me esperaba. Detrás mio estaban sentados un chico y una chica, los cuales ya había visto el primer día, pero no surgió el momento de entablar una conversación. Hasta que de pronto oí una vocecita detrás de mí:

-Hola! ¿Cómo te llamas?
-Marta, ¿Y tú?
-Paula. ¡Toma Manolo ya tengo una amiga! (dirigiendose a su compañero de mesa).

Esto sólo era el principio de mis vivencias en aquel lugar.
Una anécdota que recuerdo a la perfección, y ahora al pensarlo me siento estúpida. Fue con los ordenadores de clase.
El profesor felizmente, dice a la clase que vamos ha utilizar los ordenadores para hacer cierta actividad. Yo emocionada, fui a encender el ordenador, pero misteriosamente no funcionaba, no me había dado tiempo ni de romperlo yo misma! Después de varios intentos, mirando que todos los cables estuviesen en su lugar (aunque no lo supiese), o como mínimo enchufados, decidí optar por desenchufar y enchufar directamente de la corriente, a mi sorpresa que el ordenador ya daba señales de vida. Me sentí toda una experta informática. No diría que actualmente me siento estúpida, si no fuese porque a los pocos días me enteré de que, para que funcionen los ordenadores hay que ir a consergería a pedir corriente para que se enciendan. En ese preciso momento en que yo lo enchufaba dieron la corriente. Adiós dignidad.
Dejando de lado mis estupideces tecnológicas, vuelvo a las nuevas amistades.
Otra de las primeras fue la de Lidia. Yo ya la había fichado junto a otras chicas de su alrededor, que parecían ser de mi especie. Todo empezó un tanto extraño.

-Hola soy Lidia, tu eres Marta verdad?
-Sí! (con cara de felicidad plena).
-Es que te quería preguntar una cosilla.
-Sí, sí dime.
-Tu padre se llama R***?
-Sí.
-Y tu madre R***?
-Sí. ¿Cómo lo sabes? (a la vez pensando, ¿Quién eres?¿Qué quieres de mí?!!!).
-¿Y tu padre es ferroviario verdad? Es que tus padres y los mios se conocen.

Pareció ser cierto, sus padres y los mios resultaron ser amigos de toda la vida.
Ese día fui muy feliz pero a la vez pasé un poco de miedo, la verdad.

jueves, 16 de febrero de 2012

Primeras clases

Recuerdo perfectamente que mi primera clase fue latín. Lo recuerdo por la primera impresión que tuve del profesor, no por la asignatura.
Entró a clase muy decidido. A simple vista bien. Hasta que se dio la vuelta y le vi bien. Mis ojos fueron directos a la cadena de oro que llevaba colgada del cuello y el sello de oro en la mano. Después de eso si se arrancaba a bailar unas sevillanas no me iba a sorprender, la verdad. Después resultó ser el hombre más pasivo y amable del mundo.
Mi primer enfrentamiento con el dialecto andaluz llegó en la clase de filosofía. La profesora empezó a dictar algo de teoría. Con algo de dificultad pero con mi diccionario mental "andaluz-catalán/catalán-andaluz", iba todo perfecto, hasta que dijo la frase "selesión naturá". Aquí vino el problema, cuando mi diccionario no asimiló esa palabra:

-Perdona, ¿Puede repetirlo?
-"Selesión naturá".
-¿Cómo?¿Selección?
-Sí bueno hija, yo no lo digo tan "fisno" como tú.
-No, es que no la había entendido.
-(Intentando imitar mi forma de hablar) ¿Pero tú de donde eres?
-De Barcelona.
-¡Ah, vale! Pué voy a intentás pronunsiás mejórrrr.
-No te preocupes, sólo no entendí bien esa palabra...

Un poco más y me dibuja una diana en la frente para disparar en cualquier momento.
Al acabar la clase, mis compañeros me dieron la razón sobre "selesión", ellos tampoco lograron entender bien la palabra. En ese momento conseguí medio punto más para tener su amistad.

viernes, 10 de febrero de 2012

Primer día

Llega el primer día de clase. Pregunto en conserjería, si se le puede llamar así, que hacia donde teníamos que ir los alumnos de 1º de bachillerato, y me contestan muy amablemente:
- Pues al Sum, como siempre!

Claro, como siempre; nací sabiendo que era el Sum.
Opté por seguir a la manada que había en la puerta. Después de una presentación que al principio me costó un poquito descifrar, fueron llamando uno a uno a los alumnos situándolos en sus respectivas clases. Cada vez quedaba menos gente, hasta que nos quedamos una chica llamada Elena, (actual amiga mía) y yo. Hasta que la entonces directora dice mi nombre:

-¿Marta Romera?
-Sí, soy yo.
-¿Te matriculaste hace poco verdad?
-Sí, hará una semana.
- Resulta que no hay plaza para humanidades. Tendrías que meterte en el social, con economía y matemáticas.
-Pero si es precisamente lo único que no quiero.
-Lo entiendo. Intentamos hacer lo mejor para nuestros alumnos. O simplemente irte al instituto Gran Capitán.
-(Con las lágrimas saltadas) Bueno lo consulto en casa, y mañana le doy una respuesta.
-De acuerdo, pero ten en cuenta que mañana empiezan las clases.

Llegué a casa llorando como una magdalena. Además de ciudad nueva, casa nueva, amigos nuevos, insti nuevo... toma, estudia lo que no te gusta. No me lo podía creer. Pasé uno de los peores días de mi vida.
Al día siguiente llamaron por teléfono muy temprano, pero no me dio tiempo a cogerlo. Igualmente me dirigí al instituto para ver que pasaba. A mi sorpresa que me encuentro a la directora en la puerta esperándome. Tierra trágame.

-Te he llamado hace un rato.
-Sí, perdona, no me dio tiempo a cogerlo y no conocía el número.
-Era para decirte, que hay una plaza libre en humanidades y es tuya.
-Oh! Muchísimas gracias.
-De nada mujer, tu clase es la F1.

Entro en el laberinto llamado Blas Infante. Después de un rato encuentro la clase, y veo en la puerta: 1ºF. ¿Por Dios! ¿Pero cuántos primeros hay????
Entré en la clase y habían algunos compañeros ya sentados, y pregunté:

-Perdonad, aquí cada uno tiene ya su sitio?

Hasta que una chica de ojos azules llamada Natalia me contestó:

-Bueno, más o menos. Pero sientate donde quieras.

A partir de ahí empezó la aventura.

viernes, 3 de febrero de 2012