lunes, 16 de enero de 2012

Parecia el fin del mundo.

Todo empezó con una simple pregunta de mis padres:
- ¿Te gusta Córdoba?
Nunca pensé que una pregunta tan simple, traería un cambio tan radical.
Después vinieron más preguntas:
-¿Te gusta la gente de allí?
-¿Querrias vivir en Córdoba?
-¿Te importaría que papá pidiese el traslado a Córdoba?
...

Hasta que un día me dijeron, que había pedido el traslado, empezando por Córdoba, después Sevilla y como última opción Granada. Para tranquilizarme me decían, que había mucha gente en lista de espera y era muy difícil que lo rechazase tanta gente... No te lo crees ni tú!

Estuve un año, sabiendo que me iba. Se lo dije a mis amigos más cercanos, sin que se enterase el resto, porque no quería que me tratasen de forma diferente, ya que alguno ya lo había hecho...

Con 16 años dejé toda mi vida en una pequeña ciudad de Barcelona llamada Martorell.

En ese momento tenia infinidad de preguntas estúpidas en la cabeza:
-¿Podré sobrevivir sin clases de lengua catalana?
-¿Me notarán la "elllllleeeee" al hablar?
-¿Les entenderé? ¿O necesitaré un diccionario Español-Andaluz / Andaluz-Español?
-¿Me cebarán tanto a comida mis abuelas, que me volveré obesa?
...

Puedo asegurar que hasta mi partida, viví mis últimos días allí como si llegase el fin del mundo al día siguiente.

Hasta que llegó el día...






2 comentarios:

  1. Buf, menos mal que has cambiado la tipografía! XD
    Estoy esperando para la próxima entrada Marta ;)

    ¿este finde nos veremos ya que estoy?

    ¡Un besazo!

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  2. Me alegro de que te guste ;)
    No debería salir, pero... planea algo chulo y salgo seguro! ^^

    Un besote!

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